miércoles 3 de marzo de 2010

Entrevista al General García de Dios en C21 (Granada)



Lo que expone el General García de Dios, no es otra cosa que lo que piensan y sienten todos los militares.... y ¡ojo! he dicho todos los militares; no todos los que visten de uniforme y cobran del Ministerio de Defensa.

Una DISCIPLINA -a mi juicio mal entendida- ha impedido hasta la fecha manifestar lo que está en el corazón de cuantos son y se sienten militares ante el cúmulo de humillaciones e ignominias que estamos sufriendo, como ya imparable alud de cieno pestilente desde la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica. Por ello mi enorme respeto a quienes hasta ahora han sido capaces de guardar silencio aunque les sangrase el alma.

Yo hace tiempo que ya lo he superado.

La disciplina, para con el enemigo, se llama TRAICIÓN. Ser "muy disciplinado" en el campo de prisioneros nunca ha sido motivo de orgullo para un soldado. Combatir contra tus antiguos jefes, humillarlos, despreciarlos y pisotear las antiguas banderas, tampoco. 

La DISCIPLINA, maravillosa e insustituible virtud militar, imprescindible en cualquier ejército, es la obediencia consciente en aras de un objetivo supremo.

La DISCIPLINA nunca  puede estar basada en el temor, sentimiento incompatible con el alma de un soldado, sino en la lealtad al jefe y a una idea común que impulsa a dar mucho más de lo que se nos puede exigir.

Si Daoíz, Velarde, y el Teniente Ruiz hubieran sido "discipliandos"´y cumpliendo la orden del Capitán General de Madrid, le hubieran puesto el culo a la francesada, España -esa realidad discutible y discutida; cantamañanas dixit-  sería una nueva Argelia recientemente emancipada.
Son muchos los enemigos que a lo largo de la historia han pensado que España estaba ya lista para darle la puntilla e iniciar el arrastre y descuartizamiento.

La sorpresa también ha sido siempre la misma: El león agonizante se ha levantado contra todo pronóstico y ha hecho pagar caras tantas ignominias y humillaciones.